“Lugar de tributos”. Tequila guarda celosamente algunas de sus más antiguas tradiciones, como la típica bendición de las nueve de la noche, cuando el cura del lugar bendice a los habitantes al tocar las campanas en tres ocasiones. El pueblo se detiene en ese momento, los lugareños se ponen de pie y dirigen su mirada hacia la iglesia. Esta tierra del oro azul se levanta a las faldas del volcán de Tequila y el cañón del Río Grande, entre paisajes de cultivos de agave, antiguas haciendas y destilerías que fabrican la deliciosa bebida distintiva de México.