Cabo Norte es uno de los puntos más septentrionales de Europa accesibles por carretera. Desde su icónico acantilado de 307 metros sobre el mar de Barents, se puede contemplar el impresionante fenómeno del sol de medianoche en verano. Es un lugar simbólico y casi místico, rodeado de naturaleza ártica, fiordos y vastos paisajes desolados. Un destino imprescindible para viajeros que buscan llegar al “fin del mundo” y vivir la inmensidad del norte en estado puro.