Se encuentra ubicada en un valle al pie de las montañas del Medio Atlas, una de las mejores zonas agrícolas y productivas de Marruecos, lo que la convierte en un punto importante para el comercio, la agricultura y la artesanía. Su nombre proviene de la palabra bereber Meknasa, nombre de la tribu fundadora de la ciudad. Cuenta con varios monumentos históricos como la puerta Bab El Mansour, el mausoleo de Mulay Ismail o el palacio Dar El Makhzen. Es una de las 4 ciudades imperiales de Marruecos y posee un impresionante sistema defensivo con más de 40 kilómetros de longitud de murallas.