Fue una antigua ciudad del norte de África, capital del Estado púnico, en el actual Túnez (a unos 17 kilómetros al noreste de la capital). Fue fundada por emigrantes fenicios de Tiro a finales del siglo IX a.C., según la datación moderna más aceptada. Fue construida sobre un promontorio con entradas de mar al norte y al sur. La ubicación de la ciudad la convirtió en dueña del comercio marítimo del Mediterráneo, todos los barcos que lo cruzaban debían pasar entre Sicilia y la costa de Túnez. Se construyeron 2 grandes puertos artificiales dentro de la ciudad, uno para albergar buques de guerra y otro para el comercio mercantil. La ciudad tenía enormes muros de 37 kilómetros de largo. Fue una de las ciudades más grandes del período helenístico y rivalizó con Alejandría por el segundo lugar en el imperio romano. Cartago resistió 6 días el asedio de los soldados romanos y, del casi millón de habitantes, sólo sobrevivieron unos 50.000 que fueron vendidos como esclavos. La ciudad fue destruida totalmente y lo más valioso fue llevado a Roma. Roma borró del mapa a Cartago, su gente y su cultura. Posteriormente, en su esplendor durante el dominio de Roma, la ciudad llegó a tener más de 400.000 habitantes, convirtiéndose en la segunda ciudad en importancia del Imperio. En la actualidad la península donde se ubica la antigua ciudad es parte de un suburbio residencial lujoso de la ciudad de Túnez, en el que se han asentado varias embajadas y la residencia del presidente de la República Tunecina.