La Necrópolis de Guiza, la mayor del antiguo Egipto, se encuentra en la meseta de Guiza, al oeste de la población homónima y a unos veinte kilómetros de El Cairo. En ella se encuentran las famosas pirámides construidas por los faraones de la cuarta dinastía (hace más de 4.000 años): la pirámide de Jufu (Keops), también conocida como la Gran Pirámide es la más grande y la más importante de todas, considerada una de las Siete Maravillas del mundo antiguo; la pirámide de Jafra (Kefrén), la segunda más grande de Egipto después de Keops y actualmente es la única que aún conserva una pequeña parte de su antiguo revestimiento de caliza blanca en la parte superior; y la pirámide de Menkaura (Micerino), la menor del conjunto pero no por ello menos interesante. Junto a las pirámides hay otras construcciones subsidiarias menores, templos funerarios, embarcaderos, calzadas procesionales y se excavaron fosas conteniendo barcas solares ceremoniales; también se esculpió en la roca de la meseta la Gran Esfinge de Guiza.Las pirámides se construyeron para albergar los restos de los faraones fallecidos que gobernaron el Antiguo Egipto. Se creía que una parte del espíritu del faraón, su ka, permanecía con su cadáver. El cuidado adecuado de los restos era necesario para que el "ex faraón pudiera desempeñar sus nuevas funciones como rey de los muertos". Se teoriza que la pirámide no solo sirvió como una tumba para el faraón, sino también como un pozo de almacenamiento para varios artículos que necesitaría en la otra vida. "La gente del Antiguo Egipto creía que la muerte en la Tierra era el comienzo de un viaje al otro mundo". El cuerpo embalsamado del rey era sepultado debajo o dentro de la pirámide para protegerlo y permitir su transformación y ascensión al más allá.